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martes, julio 01, 2008

Cronocrímenes

Este fin de semana he ido a ver "Los cronocrímenes", opera prima de Nacho vigalondo. Yo de Vigalondo soy fan, así que no podría hacer una crítica objetiva. Y soy fan por dos motivos muy simples. Por este cortometraje y porque sospecho que es una persona que ha soñado (y entiendan soñar no por el ejercicio de desear, si no por el que se realiza cuando dormimos) más de una vez con el fin del mundo. The end of the world.
Esto puede parecer una chorrada como un piano, pero creo que hay personas a las que nos gusta especular con como sería un acontecimiento de esas características. Como cambiaría nuestras vidas y las del mundo que nos rodea. Yo he soñado cómo el cielo se cubría de naves, como se volvía rojo o como explotaba la luna. Y siempre he pensado lo mismo durante el sueño: nunca me lo imaginé así.

Y digo que sospecho que Vigalondo sueña con el fin del mundo porque no lo sé a ciencia cierta, pero intuyo cierto interés por relatar acontecimientos que marcan una linea sin retorno. Aunque paradojicamente, en su opera prima los personajes intenten hacerlo.

"Los cronocrímenes" es una película que esconde mucho humor es su estructura, en sus huesos. Toneladas. Pero no esperen encontrarse con un humor que hayan visto antes. Aqui me tengo que quitar no solo el sombrero, si no el cuero cabelludo completo. Había momentos en los que no me creía lo que estaba viendo.

Tengo, desde pequeño, la manía de dibujarme películas. Dibujarse películas consiste en captar en una imagen, en un icono visual, el concepto de una película o de una historia en general. Se podría decir que es captar la estructura narrativa en una sola imagen. Esto suelo hacerlo mucho para escribir historias y cuando me funciona puedo dar palmas con las orejas. Llegué despues de ver la peli con ganas de hacer un dibujo intentando captar ESO.

Vayan a verla si quieren de verdad ver algo DIFERENTE.

Spoiler postadil:

La camiseta de la Goneaga en la película (bueno, y la Goneaga de por sí, pero ese es otro asunto) tiene tema, mucho tema... Espero que alguién más se haya fijado.



sábado, septiembre 29, 2007

El hombre que reía


No hace mucho descubrí que Bob Kane, el supuesto creador de Batman (y digo supuesto porque a medida que crezco me he dado cuenta que en este mundo, el terrícola y el viñetil, uno no puede estar seguro de nada, y menos en aquellas épocas que corrían) se había inspirado en el personaje que daba nombre a la película The Man Who Laughs, interpretado por Conrad Veidt, para crear al famoso Joker.

La verdad es que uno ve la cara de este actor, y no solo parece evidente el parecido, es que, sin duda, es la mejor adaptación pretérita que he visto nunca.

Batman es uno de mis personajes preferidos. Porque realmente todos los creadores tienen una visión distinta del personaje y, a diferencia de Superman, ha sufrido mas alteraciones (por dentro y por fuera).

Yo, si me tengo que quedar con una visión del personaje creo que me quedo con el Batman detectivesco, que lucha contra gangsters variopintos como el Joker o el pinguino. Y me atrae mucho la idea de que sea un ser extraño en medio de un mundo real, un mundo tangible de crimen y corrupción y no la visión fantástica que en cierto modo justifica que este tipo vaya vestido de esta manera, acompañado de una troupe de personajes como él, como Green-lantern, aqua-man, Wonder-woman... ahí Batman, a mi juicio, pierde la gracia.

Para mí Batman o mejor, The Bat-man o mejor, El hombre murciélago, es un personaje pulp, un grotesco detective vestido de murciélago, como un chamán, investigando casos extraños y luchando contra bizarros mafiosos y gangsters.

martes, mayo 08, 2007

Carta a Sam Raimi

Querido Sam:

Te quería escribir porque estoy algo inquieto. Sé que has estado muy ocupado con todo el tema de los efectos especiales, con todo ese presupuesto y tal, es normal. Puedo entender que hayas tenido movidillas con los actores porque seguramente mas de uno se haya puesto farruco con el tema de la pasta. Doy por hecho que te has visto obligado a incluir 45 nuevos personajes por el tema de hacer luego muñequitos y eso. Me consta, incluso, que estés hasta el nabo de Spider-man, de Mari Jane, de Sony y de todo. Osea, que entiendo que estés muy liado e igual se te pasó, pero porfa, una cosa si te pido:

Para la siguiente mirate el tema de escribirte un guión.

Venga, y no pasa nada, a otra cosa, tronco.



Ahora entiendo porqué estaba así, el pobrecico.

miércoles, mayo 02, 2007

La insinuación

El otro día estaba recordando lo que me comentaba una profesora de ilustración que sentía cierto rechazo hacia el cómic como medio narrativo-artistico. Según ella, el cómic era un híbrido entre la literatura y la ilustración y de ese modo carecía de las cosas buenas de la literatura y de la ilustración. Una manera de ver el vaso medio vacío en lo que se refiere e ser consciente de las posibilidades que ofrece el noveno arte.

Donde mucha gente ve carencias yo, personalmente, no veo otra cosa sino virtudes, virtudes de un medio que, en mi opinión, aun tiene que descubirse. La parcela de exclusividad del comic como medio narrativo creo que reside en el campo de la insinuación y el simbolismo. De este modo el autor de comics completo debería conocer donde el dibujo actúa en sí mismo como un elemento narativo, sin necesidad de texto, y donde ese dibujo ha de ser más que un reflejo de la realidad, una invitación para que el lector complete la historia y la construya. El cómic es el medio donde lo más importante no es lo que se enseña, si no lo que no se enseña, lo que se insinúa, porque tiene el poder de hacerlo. Ni la literatura ni el cine tienen un poder tan grande.

Creo que la fuerza del simbolismo gráfico y la insinuación es una de las claves para diferenciar al comic como elemento narrativo de otros medios. Simbolismo narrativo como cemento que une letra y dibujo.

viernes, marzo 23, 2007

Patria, honor y... ¿Cómo era esto otro?

Lo que pasa cuando empieza una película en la que te explican que existe una cultura que tira a un foso a todo recién nacido que no entre dentro de su modelo de perfección y te cuentan que esos son los buenos es que, quieras o no, deján de parecerte tan buenos. Que sí, que las peleas, los músculos, los fondos renancentistas y las cámaras lentas están fetén pero... pasa algo, "300" no te llega, no te crees ni a los personajes ni sus motivaciones. No, contextualizemos, yo no me los creo, porque está película llega a trascender las ideologías personales más allá del entretenimiento palomitero y te obliga a poner demasiado de tu parte para poder ver a estos señores como héroes y no como a unos skinheads. Si se veía venir. Y que conste que he puesto lo mejor de mí mismo, ¿eh? Me he situado en la época, en el lugar, en el momento, en la piel de esos trescientos hombres, me he intentado impregnar del fragor guerrero del que ya de por sí carezco, pero nada, que me siguen pareciendo unos fascistas de mierda.

Y mira que en “Starship troopers” eran fascistas, pero qué bien me caían.

La cuestión es que esta cabezonería por la cabezonería me parece irritante, el gañanismo de “lo de mi pueblo es mejor” o “si los persas nos invaden qué va a ser de la identidad espartana” me toca la moral, y todos los efectos digitales del mundo no van a evitar que eso sea así. Jerjes no es un mal tipo, en Persia son cultos, igual no son buenos guerreros, pero seguro que tienen escuelas y no mandan a los niños a campos de concentración. Conocedores de esto mismo que estoy comentando, los guionistas han tenido que añadir escenas extra en la película dejando claro lo malo que son Jerjes y su ejército de Inmortales, porque de otro modo le llegas a coger hasta cariño. Por mi parte esta claro, me hubiese unido al ejército de Jerjes sin dudarlo. No sólo tiene putas y travestis; tiene monstruos, fuegos artificiales, elefantes, rinocerontes... Es, de lejos, mucho más original y colorista que el homogéneo y aburrido ejército espartano.

Y es que nos estamos acostumbrando a alejarnos demasiado de las motivaciones de los personajes de las películas y parece que ya sólo importa si la película es o no molona, moderna, o cool, y en este caso lo es, aunque quizá peque de exceso al pretender convertir en épico cada pedo de espartano.Y fíjate, siendo quizá el estandarte fascistoide mas evidente de detrás de la cámara, Mel Gibson consigue contar en “Apocalypto” una historia donde aun manteniendo esa esencia de intentar luchar por los tuyos, delimita la raya, situando al protagonista por detrás del fanatismo, la violencia y la sinrazón y donde prevalece su más puro instinto de supervivencia, pero sin cruzarla.

En otras películas, como "la naranja mécánica", agradezco la ambigüedad, la exploración del mal, de la violencia, que los malos no sean tan malos ni los buenos tan buenos, pero aquí no. Quiero que los malos sean unos hijos de la gran puta y los buenos sean tan buenos que puedas dejarle en pelotas con tu novia sin preocuparte lo más mínimo. A unos desalmados que tiran bebes a un acantilado lo único que les deseo es que se los coman los persas y se pudran en la mierda.

Ahora, la película muy bonita.

viernes, enero 20, 2006

Good Bye, Chunky Craig

Me he dado cuenta de que, para ser un blog de "cómic e ilustración" ni pego dibujos ni hablo de comics ni nada. Supongo que el hecho de estar rodeado todo el día de todo ello provoca que cuando me siento que escribir algo, en lo último que piense sea en eso. Hoy voy a hacer una excepción y os daré mi opinión sobre el último cómic que he leido. No me considero buen crítico porque lo cierto es que me cuesta bastante diseccionar las sensaciones que me transmiten las obras que leo, veo u oigo. Me gusta disfrutarlas como un conjunto.

Lo último que he leido ha sido "Blankets" de Craig Thompson. Muchos le conocemos por su anterior obra, "Adios, Chunky Rice" que era la historia de una tortuga que se iba a conocer el mundo en un barco. Lo cierto es que aquel cómic me gustó bastante, por lo fresco del dibujo y por lo atrevido y despreocupado del guión. También era conmovedor y eso, porque la rata lo pasaba bastante mal.
Mucha gente me había hablado de "Blankets" como una gran obra, intimista, cruda como el amor, tierna y agria. Yo, cuando termine de leerla sólo pude pensar una cosa: ¿y para esta mierda han talado un arbol? En lo primero que pensé fue en esos arboles talados, muertos, sólo porque a Craig le apetecía contar una historia de 150 paginas en 600. Sinceramente, esas 450 páginas de más son muchos arboles inocentes que podrían haber servido para algo mas útil, como palo de gallinero o serrín para limpiar vómitos de un bar de viejos. Quizá lo que más me fastidió fue el bombo que se le dío al cómic en sí. Es decir, si el comic tuviese 150 paginas, no costase lo mismo que 6 entradas de cine juntas, y no estuviese laureado por cuatro eruditos a los que todos seguimos a pies juntillas, entonces, igual me hubiese parecido un buen cómic. Es muy probable que también haya influido el hecho de que empiezo a estar un poco hasta las pelotas del personaje intimista, reservado, callado, hipersensible, introvertido a la par que soñador. Porque no dudo que Craig Thompson sea así (como nos demostró a todos cos su magnifica foto de "¿Donde vas?, chunky Rice" en la que salía en un prado mientras tiene retortijones con cara de cirscunstancia), lo que pasa es que al final hemos acabado convirtiendo ese perfil en el nuevo heroe de la juventud actual.
y luego está la parte de la visita a la casa de su amiga. Muy bien, os abrazaís, ella lo pasa mal, la vuelves a abrazar, la miras, ella lo sigue pasando mal, la sigues abrazando...No hombre, eso no.
Si tengo que salvar algo, sin duda es la parte que trata sobre la infancia. En ese momento he de admitir que me estremecí de verdad, y me consigió transportar a donde el quería, a la sensación de desconcierto y de impotencia que debío sentir el en muchos momentos.

Muchos pensareis que me he quedado en la superficie, que no me he "atrevido a bucear" en el tebeo y que no he conseguido llegar a la esencia del mismo. No lo se, chicos.

Con todo esto he llegado a la conclusión de que sólo existen dos motivos justificados para dibujar un cómic autobiográfico, que te pasen muchas cosas, o que no te pasé nada en absoluto. Pero ensalzar a epopeya (600 páginas, no me canso de decirlo, no) cuatro magreos con tu novia a distancia es tenerlos como dos bombonas de butano.

Ole tus huevos, Craig!

viernes, enero 13, 2006

Los magos del balón

Hoy me he puesto a ver un poco uno de los primeros capitulos de "Oliver y Benji", y...vamos a ver, no acabo de entender la relación que tenía Roberto Sedinho con la madre de Oliver. No se, vivía con ellos y hacía de padre para Oliver, creo que es una serie muy avanzada para su época. Aparte que la madre ¿Cómo se va a quejar? Que le cambian a su marido, todo estirado que tenía cara de falangista, por un morenazo con el pelo rizado y seguramente con un buen arma entre las piernas. Aparte, no se si nadie se dio cuenta, pero a Oliver quien le gustaba era Tom, porque no es normal tener a una tía como Patty toda la vida detras dando la barrila y no darse cuenta, aunque fuese para mandarla a tomar por el culo. Eso y que se le hacia el culo gaseosa cuando veía a Tom aparecer. Oliver siempre me cayó fatal, con esa voz aflautada que parecía gilipollas y esa falsa modestia de mierda.

En el terreno mundano, estoy totalemente volcado en el proyecto para Francia. Al final estoy preparando un cómic de aventuras (a partir de ahora diré BD) con un aire bastante exótico. Estoy deseando tenerlo acabado, pero ahora me queda hacer la traducción al Frances del texto. Ultimamente he de decir que mi vida ha estado bastante agitada, y todo parece un caos a mi alrrededor. Sé que esto es lo típico que dice todo el mundo... pero esta vez es verdad, como el cuento de Pedro y el lobo.

Por otra parte hoy ha sido un día curioso, porque he ido a una reunion de miembros de APIM, la asociacion de ilustradores de Madrid y he de decir que la experiencia ha sido interesante. He conocido a gente muy maja (ya me iba viniendo bien salir un poco) y he comprobado que Madrid es como un pueblo y que todos nos conocemos al final. Lo único malo es que me he vuelto a dar cuenta de que no paro de rajar y de decir cosas absurdas cuando estoy con gente que no conozco. Es una manía que he tenido de toda la vida y creo que no me podré quitar.