Hace unos años me empezaron a entrar los agobios. Los agobios de ansiedad y preocupación. De estos que te entran cuando tienes muchas cosas que hacer. Y no estoy hablando precisamente de cosas molonas, de estas que recargan el alma y la voluntad, hablo de las cosas del día a día, cotidianas: "Mandar un mail a Fulano por el tema de la factura", "Devolver la llamada (que no le cogi porque me daba pereza contestar en ese momento) a Mengana", "mandar la ilustración a Choni".
Me agobio rápido.
La solución era fácil. Sólo bastaba un poco de organización para controlar el caos. De ese modo comencé a anotar todas las pequeñas tareas, por ínfimas que fuesen, en una hoja pequeña que guardaba en el bolsillo. Todo parecía funcionar correctamente, tarea hecha, tarea tachada. Pero poco a poco empecé a comprobar como los papeles, que en un principio albergaban cuatro o cinco tareas, comenzaban a llenarse de subtareas una vez que tachaba la tarea principal . Sucedía que cuando tachaba, por ejemplo, "Devolver la llamada (que no le cogi porque me daba pereza contestar en ese momento) a Mengana" por haberlo hecho, tenía que extender tres lineas con otras tres nuevas anotaciones, otras tres nuevas tareas resutantes de la ejecución de la tarea principal: "Hacer páginas para la revista de Mengana","hacer factura para Mengana","comprar hojas de dibujo". Las hojas de las tareas se llenaban rápidamente de subtareas generalmente más complejas, y en ocasionas, de subtareas de subtareas. Era imposible acabar con las tareas de una vez por todas, estas se dividían, y a las tareas divididas había que añadirles las nuevas tareas que inevitablemente llegaban con el paso del tiempo.
Me volví a agobiar rápido.
A día de hoy sigo luchando contra la hidra, pero con los ojos tápados, sin notas que me revelen cuan feroz es. Me impresiona demasiado su tamaño y ferocidad. Aunque ahora que lo pienso, debería ser contra Medusa contra quien debería luchar con los ojos tapados.



9 comentarios:
Yo sufría el mismo problema que tú, Carlos, y de hecho actualmente aplico la misma técnica que tú pero de una manera algo más sistemática: apunto todas las cosas que tengo que hacer y organizo las tareas por orden de importancia en meses, semanas y días. Así poco a poco voy haciéndolo todo. Es cierto que se me acumulan las tareas pero bueno, eso es algo inevitable.
Y sobre todo, sigo a rajatabla un consejo que me dió mi hermano mayor: intenta no agobiarte porque con eso no vas a conseguir nada, tan solo bloquear tu mente.
El mundo del dibujante, medio artista medio autonomo. Es incompatible.
Si yo anotara las cosas que me dejo por hacer, me volveria loco a la semana. Si son importantes, acabaran por recordartelo, y si no, pues eso que te quitas.
Un besote!
Será la vida moderna, pero supongo que nos pasa a todos. Me ha gustado este post, me siento identificado
No te sientas solo. Mi técnica; tengo una agenda, en ella apunto todas esas triviales cosas que tengo que hacer cada día, si no hago algo lo paso al día siguiente, si apunto algo 3 veces seguidas pongo CAPULLO cerca y lo hago al cuarto día.
Es mi margen, 4 días.
tras la hora vienen los minutos, tras estos los segundos y así hasta el momento más pequeño de tiempo que te imagines. En ese justo instante el movimiento será casi imperceptible.Todo en tu cerebro entre dendritas y axones a buen recaudo de la hiedra.Y en el olvido.
Lanzallamas y matar.
good good
thanks
Hola
Excelente tu blog, muy bueno, te felicito. Te animo seguir adelante.
Me encantaría contar con tu blog en un directorio que poseo.
Si lo deseas no dudes en escribirme a jackiesilvajauregui@hotmail.com
Te deseo mucho éxito con tu blog.
Un saludo y un beso
Jackie
Otro agobiado identificado.
Excelente post.
Por algo todo lo mantengo en la cabeza: las cosas por hacer se multiplican, pero no las estamos viendo.
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